Descubre cómo el mercurio está afectándote a ti y a tus seres queridos

por Dr. Joseph Mercola

Traducción de Mónica Gómez Santos

empaste mercurio Es una triste tragedia el daño que el mercurio está causando en la salud de tanta gente. Afortunadamente es un proceso reversible, y que se puede evitar fácilmente, pero sólo SI sabes dónde está y cómo puede afectarte a ti a tu familia.

El mercurio se desprende de los empastes dentales metálicos

La postura de la ADA durante los últimos 150 años ha sido que el mercurio de las amalgamas es seguro y no "escapa" de las amalgamas. Sin embargo, no se ha realizado nunca ningún estudio clínico y la FDA (organismo que regula los Alimentos y Medicamentos en América) aprobó el uso de amalgamas. Estudios posteriores han demostrado la toxicidad del mercurio.

Hace 10 años la prestigiosa publicación médica “New England Journal of Medicine” publicó una editorial en la que afirmaba que la principal exposición al mercurio entre la población americana eran las amalgamas de mercurio.

Los adultos americanos tienen más de 500 toneladas de mercurio, un potente veneno, almacenado en los empastes dentales.

Uno de mis lectores, Phil Ratte, tuvo la amabilidad de realizar los siguiente cálculos:

Un empaste medio contiene una cantidad estimada de 800 miligramos de amalgama, y el adulto promedio tiene 8 empastes. Por tanto, el americano adulto promedio tiene 3,2 gramos de vapor de mercurio (8 empastes x 800 mg x 50% de mercurio por empaste) potencial que va a parar a los pulmones, sangre y cerebro, solamente de las amalgamas dentales, sin incluir la cantidad de mercurio que ingerimos a través de las vacunas y la comida.

Al principio del artículo decíamos que el 78% de los adultos americanos tienen amalgamas dentales. 78 x 200,000,000 nos daría 156 millones de adultos americanos con empastes metálicos. Si el americano promedio tiene 8 empastes con 800 mg de amalgama, el equivalente en mercurio es de 3,2 gramos de mercurio (las amalgamas tienen un 50% de mercurio) por cada adulto. 3.2 g x 28g/oz x 156 millones= 17,828,571 onzas de mercurio x 1/16 (onzas por libra) = 1,114,286 libras de mercurio o 557 toneladas de mercurio almacenadas en nuestras bocas.

Parece que esto plantea un mayor problema que el mercurio procedente de quemar el carbón en las centrales eléctricas y térmicas.

El mercurio de los empastes metálicos provoca Esclerosis Múltiple y desórdenes del sistema nervioso central

Las amalgamas metálicas de color plateado contienen entre un 48 y un 55% de mercurio. Aunque la Asociación Dental Americana niega que el mercurio contenido en este tipo de empastes emita vapores de mercurio, que es absorbido por el organismo de las personas que tienen este material en la boca, en años recientes, tras numerosos estudios que demuestran lo contrario, han tenido que admitir, que los empastes metálicos emiten vapores de mercurio, una de las sustancias más tóxicas conocidas por el hombre.

El mercurio metálico usado por los dentistas para fabricar las amalgamas dentales se envía etiquetado como material peligroso a la consulta del dentista.

Cuando se retiran las amalgamas, se tratan como material de deshecho peligroso y deben de seguir las regulaciones federales OSHA.

Resulta por tanto inconcebible que la boca pueda ser considerada un lugar seguro donde almacenar este material tóxico.

Un estudio multimillonario del Gobierno de USA llevado a cabo entre 1988 y 1994 podría ser la clave para elaborar datos epidemiológicos que relacionen las amalgamas metálicas con una miríada de enfermedades.

Esta nueva información procede directamente del Instituto Nacional de la Salud. El NHANES III (National Health and Nutritional Examination Survey) es un estudio cuya misión consiste, de acuerdo con el Centro Nacional para la Salud en la Ciencia, en “proveer información estadística para determinar las acciones y las políticas para mejorar la salud de los americanos. Al ser la principal agencia de estadísticas de salud de la nación, la NCHS se encuentra a la cabeza al proveernos de datos precisos, relevantes y oportunos”

Recientemente se ha realizado un análisis estadístico reciente de estos datos para verificar si existe algún nexo de unión entre las amalgamas dentales y problemas de salud.

Las cifras iniciales revelaron que aunque el 78% de los americanos tienen empastes dentales, el 95% de las personas con los códigos 340-349 en la clasificación internacional de enfermedades (desórdenes del sistema nervioso central que incluye Esclerosis Múltiple, Epilepsia, Parálisis y Migrañas) tienen amalgamas dentales.

Si el mercurio resulta tan seguro, ¿Por qué los países europeos están restringiendo su uso?



En febrero de 1994 Suecia anunció una prohibición total del uso de amalgamas de mercurio en los jóvenes adultos. Dinamarca, Alemania y Austria siguieron sus pasos. En Suiza y en Japón las escuelas odontológicas ya no enseñan el uso de amalgamas como la principal práctica dental.

El chicle estimula la liberación de mercurio de los empastes

La mayoría de la gente no se da cuenta del grave peligro que supone el simple y aparentemente inocente acto de mascar chicle. Sin embargo, numerosos estudios han demostrado que mascar chiche incrementa significativamente la exposición al mercurio.

Un estudio reciente encontró que las personas que mascan chiche con regularidad tienen el doble de mercurio en la sangre, y el triple en la orina o cuando exhalan al respirar que los que mascan chiche de forma ocasional. Y si comparáramos con los que nunca mascan chicle la diferencia sería probablemente incluso mayor.

Esto es muy importante, porque los más vulnerables, como las mujeres embarazadas, podrían estar exponiendo el feto al mercurio, que es un conocido teratógeno (sustancia que produce defectos de nacimiento).

Sin embargo, a pesar de los graves riesgos, los fabricantes NO tienen la obligación de poner ninguna advertencia en sus productos con respecto al incremento de la liberación de mercurio.

El mercurio en el pescado causado por la contaminación medioambiental está dañando a los recién nacidos

Un reciente informe del CDC (Centro para el Control Enfermedades) reveló que casi 1 de cada 10 mujeres en USA podrían tener niveles de mercurio en su sangre que podrían resultar peligrosos.

La exposición a niveles peligrosos de mercurio puede resultar en un daño permanente al cerebro y a los riñones, y es particularmente peligroso para el feto, por ser sumamente susceptible a efectos adversos.

La combustión de carbón que contiene mercurio en las centrales eléctricas es la mayor fuente de polución medioambiental.

Este método expulsa al medioambiente 40 toneladas de mercurio al año en USA

La polución del mercurio procedente de las centrales eléctricas que utilizan carbón como combustible se traslada por el aire, se deposita en el agua y acaba finalmente en los peces, acumulándose especialmente en los pescados que ocupan los últimos lugares en la cadena alimenticia. Pescados como el atún o el pez espada presentan los mayores niveles de contaminación, pero docenas de especies se encuentran igualmente contaminadas.

En consecuencia, las mujeres que comen mucho pescado durante el embarazo, o incluso una única porción de un pescado con niveles altos de contaminación, pueden exponer al feto a niveles excesivos de mercurio. Este metal tóxico puede traspasar la placenta y dañar el sistema nervioso -incluyendo el cerebro del feto.

Se estima que se expondrá a 20.000 niños este año a dosis de metilmercurio que incrementan el riesgo de efectos neurológicos adversos durante todo el embarazo. De acuerdo con Public Citizen , "Es irrefutable que las emisiones de las centrales eléctricas contribuyen a muchas clases de problemas medioambientales -smog, lluvia ácida, envenenamiento por mercurio de ríos y riachuelos, basura radioactiva- todo lo que conduce a cambios climáticos, polución del aire, cosechas dañadas, bosques moribundos y problemas de salud como enfisema, enfermedad de los pulmones, cáncer y muerte prematura."

El mercurio en las vacunas está contribuyendo a la epidemia de autismo

A los dos años de edad, los niños americanos han recibido 237 microgramos de mercurio únicamente a través de las vacunas, lo que excede con mucho los niveles máximos decretados por la EPA (Agencia de Protección Medioambiental) de 0,1 mcg/kg. al día. Es decir, una décima parte de un microgramo, no un microgramo.

Esto significa que a los niños se les está administrando muchas veces la cantidad de mercurio que la EPA considera segura en las vacunas decretadas por el gobierno. Las cifras de un niño autista de cada 150 está ahora ampliamente documentada. El autismo y el envenenamiento por mercurio dañan:

· Las células cerebrales y las nerviosas

· Los ojos

· El sistema inmunológico

· El sistema digestivo

· Control muscular

· El centro del habla

Aunque la toxicidad del mercurio ha sido estudiada durante décadas y la EPA ha establecido niveles máximos permitidos, durante todo este tiempo la mayor exposición de los niños al mercurio - bajo la forma de timerosal en las vacunas - nunca fue incluida en los estudios de toxicidad.

Muchos investigadores creen que el mercurio de las vacunas ha contribuido a esta epidemia de autismo.

Mercurio y Alzheimer

Científicos de la Universidad de Calgary han demostrado recientemente que trazas de mercurio en el organismo pueden causar en el sistema nervioso el tipo de daño característico del Alzheimer. El nivel de exposición de mercurio usado en los experimentos estaba muy por debajo de los niveles encontrados en muchas personas con empastes metálicos en la boca. Ningún otro material o metal testado, incluyendo el aluminio, produce ni siquiera remotamente reacciones similares.

Desintoxicación de Mercurio

En marzo de 2001 publiqué en la Revista de Nutrición y Medicina Medioambiental un artículo en colaboración con Dietrich Klinghardt sobre la eliminación de mercurio del cuerpo. En él se examinan los principales estudios publicados sobre la toxicidad del mercurio, y se describen los métodos clínicos más efectivos para facilitar la eliminación del mercurio reduciendo en todo lo posible los síndromes de toxicidad del mismo.

Link al texto original en inglés

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